Ekecheiría, Juego Limpio RIO 2016

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Colombia vive hoy uno de los momentos más importantes de la historia nacional, luego de 50 años de luchar contra el conflicto armado que ha dejado una marca de dolor en todas la sociedad, que ha podido sobrepasar momentos muy difíciles gracias a la enorme contribución del deporte y en especial de los atletas que con su entusiasmo y dedicación han llevado la bandera nacional con éxito a todos los rincones de la tierra.

Soñar un país en paz es posible a través del deporte, entendido como una herramienta de transformación social. Nuestros atletas dan ejemplo todos los días acerca de cómo convertir la dificultad en oportunidad para llegar más lejos en la vida.

Por ese motivo decidimos con el equipo de comunicaciones de Coldeportes y 4-72 emprender una labor para lograr un diseño que plasmara un mensaje de paz, exaltara a los atletas olímpicos y paralímpicos como mensajeros de paz y destacara los deportes más representativos de nuestro país en Rio 2016.

Una larga conversación acerca de la filosofía olímpica, el concepto de tregua y el origen de los Juegos Olímpicos en la antigüedad fue el marco conceptual para que el diseño final de la estampilla se hiciera realidad.

Paz y Juegos Olímpicos

Para garantizar que los Juegos Olímpicos en la antigüedad se celebraran en paz, un pacto entre los reyes Licurgo de Esparta, Cleóstenes de Pisa e Ifito de Élida, mediante la cual se suspendía la guerra se respetó desde la fecha de su creación 776 a.c. y hasta el 394 d.c.

Teniendo en cuenta la nueva realidad política que rodea al deporte y los Juegos Olímpicos, el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió retomar la tradición de la tregua olímpica para preservar, en la medida de lo posible, los intereses de los atletas, del deporte en general y contribuir de esta manera a la búsqueda de soluciones pacíficas y diplomáticas a los conflictos que asolan el mundo.

La tradición de la “tregua olímpica”, o Ekecheiria, procedente de la Grecia antigua, fue instaurada en el siglo IX A.C. en virtud al tratado suscrito por los tres reyes. Al aproximarse la fecha de apertura de los Juegos Olímpicos, se proclamaba la tregua sagrada y los ciudadanos de Elis salían a recorrer el mundo griego para difundir la buena nueva.

Poco antes del inicio de los Juegos, tres “spondophoroi”, heraldos tocados de una corona de olivo salvaje, salían de Ilia para pregonar la tregua. Al principio ese ritual duraba un mes, pero progresivamente (a partir del siglo V A.C.) fue prolongándose hasta llegar a tres meses. Durante la tregua sagrada, los atletas y espectadores podían viajar a Olimpia con toda tranquilidad, en Olimpia no se toleraba ningún acto hostil ni la entrada de personas con armas. Toda violación de la tregua se consideraba una ofensa al dios Zeus, a quien estaban consagrados los Juegos.

Tregua moderna y su aplicación

En 1992, el Comité Olímpico Internacional (COI) pidió encarecidamente a la comunidad internacional que instaurara de nuevo esta tradición, haciendo un llamamiento al cese de todas las hostilidades durante los Juegos Olímpicos. Desde entonces, con la colaboración de los comités olímpicos nacionales, han surgido numerosas iniciativas destinadas a alentar el entendimiento y la paz a través del deporte en ciertas regiones del mundo.

Por otra parte, la Tregua Olímpica es un hilo que enlaza esta sabia tradición antigua con el más imperioso objetivo del mundo contemporáneo: mantener la paz internacional y promover el diálogo, la cooperación y el entendimiento entre las distintas culturas. Este fue el gran sueño del restaurador de los Juegos Olímpicos Modernos, Pierre de Freddy Barón de Coubertin.

Los Juegos Olímpicos, ya sea durante o después de su celebración, deberían servir para entablar ese diálogo y buscar soluciones duraderas para restablecer la paz en todas las zonas afectadas por conflictos. La humanidad aspira a un mundo sin odio, terrorismo ni guerra, un mundo en que los ideales de paz, buena voluntad y respeto mutuo pongan los cimientos de las relaciones entre los pueblos y los países.

Quizá tal objetivo parezca todavía imposible, pero si la tregua olímpica puede aplacar esos conflictos aunque sólo sea brevemente, servirá para transmitir un poderoso mensaje de esperanza a la comunidad internacional.

Objetivos

La Tregua Olímpica o “Ekecheiria” exalta los ideales del Olimpismo enunciados en los “Principios fundamentales” de la Carta Olímpica, y en particular que el objetivo del Olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del ser humano, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana. Para ello, el Movimiento Olímpico lleva a cabo, solo o en cooperación con otros organismos y dentro de sus posibilidades, acciones a favor de la paz.

Internacionalismo y Paz

Al llegar a la presidencia del COI el Marqués Juan Antonio Samaranch, se preocupó especialmente por retomar este concepto, trabajando en equipo con las Naciones Unidas hasta lograr que durante los Juegos Olímpicos Barcelona92, el movimiento olímpico aprovechara la poderosa fuerza pacífica del deporte e hiciera un llamamiento a la comunidad internacional para establecer la tregua olímpica, lo que se haría realidad en la sesión 48 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Los conflictos no desaparecen de un día para otro, pero si podemos detener la guerra durante 16 días, posiblemente podamos hacerlo para siempre. Esta premisa motivó al COI a realizar grandes esfuerzos, que se reflejan en los siguientes hechos:

Para 1994, durante los Juegos Olímpicos de Lillehammer (Noruega), se revivió el conflicto en Sarajevo, ciudad sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1984. Luego de coordinar esfuerzos diplomáticos, por primera vez se cumple la tregua en la historia moderna de los juegos.

En 1995 la Resolución de la sesión 50 de la Asamblea General de las Naciones Unidas apoyó la idea de construir un mundo mejor y más pacífico a través del deporte y del ideal olímpico e invitó a todos los Estados miembros a establecer la tregua olímpica durante los juegos de la XXVI Olimpiada en Atlanta96.

En 1997, durante la sesión 52 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se aprobó la resolución de adoptar la tregua olímpica durante los Juegos Olímpicos de Invierno Nagano 1998, donde las tensiones en el Golfo Pérsico eran enormes. Este hecho dio la oportunidad al secretario general, Kofi Annan, de intervenir y buscar una solución diplomática a la crisis en Iraq.

En 1999, ciento ochenta Estados miembros de las Naciones Unidas –número récord– apoyaron una resolución de la tregua durante los juegos en Sydney2000. Ese mismo año el COI creó el Centro Internacional para la Tregua Olímpica y la Fundación Internacional que lleva su mismo nombre. Durante la ceremonia de inauguración Sydney, desfilaron juntas y bajo una misma bandera delegaciones de Corea del Sur y Corea del Norte.

La sesión 56 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó la tregua olímpica para los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake City2002. Las firmas de aprobación fueron recolectadas durante la ceremonia del encendido de la llama en Olimpia, y luego respaldadas por cientos de gobernantes, Jefes de Estado, políticos y líderes religiosos.

La sesión 58 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó la tregua olímpica para los Juegos Olímpicos, Atenas 2004, obteniendo el respaldo de los gobiernos, Jefes de Estado y líderes religiosos y políticos.

Siguiendo la tradición y con la esperanza de paz, el 31 de octubre de 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas enmarcó la tregua olímpica de los Juegos de Beijing 2008 en la “Creación, mediante el deporte y el ideal olímpico, de un mundo mejor en el que reine la paz”.

Sería bajo el mismo marco la Resolución para los Juegos Olímpicos y paralímpicos Londres 2012 y la 70 Sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en Nueva York el 17 de octubre de 2015, con el apoyo de 180 de los 193 países miembros, la resolución para que se cumpla la Tregua Olímpica durante los Juegos de la XXXI Olimpiada de Río de Janeiro 2016, en los que por primera vez en su historia participará un equipo de Atletas Refugiados provenientes de países en conflicto que de otra forma no podrían participar en ellos.

Durante su discurso ante la Asamblea General, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, reiteró el importante papel que el deporte y los ideales olímpicos pueden desempeñar al servicio de la sociedad y en promover la paz, el juego limpio, la tolerancia y el entendimiento. “Los Juegos Olímpicos representan los valores de tolerancia, solidaridad y paz. Durante los Juegos la comunidad internacional se une durante una competición pacífica. En la Villa Olímpica se vive la tolerancia y la solidaridad en su más puro estado. Atletas de los 206 comités olímpicos nacionales conviven en armonía y sin ningún tipo de discriminación. Este es el verdadero espíritu de la unidad olímpica en su diversidad. Atletas de todos los rincones del mundo viviendo junto y bajo el mismo techo”.

La resolución convoca a que se respete una Tregua Olímpica desde siete días antes del comienzo de los Juegos Olímpicos y siete días después del final de los Paralímpicos. La Asamblea adoptó por consenso la resolución en la que pide también a los Estados que colaboren con los Comités Olímpicos Nacionales en sus esfuerzos por utilizar el deporte como una herramienta para promover la paz, el diálogo y la reconciliación en áreas de conflicto durante y después de los Juegos.

Ekecheiria – Juego Limpio

Colombia vive hoy uno de los momentos más importantes de la historia nacional, luego de 50 años de luchar contra el conflicto armado sobrepasando momentos difíciles gracias a la enorme contribución del deporte y en especial de los atletas que con su entusiasmo y dedicación han llevado la bandera nacional con éxito a todos los rincones de la tierra.

Soñar un país en paz es posible a través del deporte, entendido como una herramienta de transformación social. Nuestros atletas dan ejemplo todos los días acerca de cómo convertir la dificultad en oportunidad para llegar más lejos en la vida.

Por ese motivo el diseño final de nuestra estampilla, reúne varios elementos: la paloma que lleva en el pico una rama de olivo o “kotinos”, que está directamente vinculado a la historia de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, puesto que en aquella época se utilizaba para premiar a los vencedores. Capta la relevancia de unos Juegos Olímpicos en Suramérica, destaca las culturas que identifican esa región del mundo, encerrándole en una corona que nos recuerda sencillamente que la excelencia humana representada por los atletas, va más allá del deporte.

Los Juegos Olímpicos, la tregua, la llama y la antorcha olímpica se han convertido, junto con el olivo, en símbolos universales de paz y libertad, indisociables de la idea de una coexistencia pacífica en el mundo, por ello esta emisión postal lleva el nombre original de la Tregua Sagrada en la antigüedad: Ekecheiria.

Es nuestro deseo conectar esos valores tan profundos y fuertes que exaltaron 3000 años atrás el festival atlético en honor a Zeus y que se conecta en el tiempo con los ideales olímpicos de convivencia pacífica. Sólo jugándole limpio a la Tregua, el mundo logrará vivir más días en paz, se reducirán los índices de mortalidad, la tragedia no hará parte de los diarios, el universo sentirá la diferencia y se eclipsará con las hazañas de los héroes olímpicos. Los resultados de los atletas colombianos serán el primer paso de construcción de este sueño colectivo.

Esta Emisión Postal está dedicada a los 80 años de esfuerzo de los atletas colombianos que han dejado una huella positiva de nuestro país en todas partes del mundo. Los Juegos de acuerdo con la Carta Olímpica son competencias entre atletas y nunca contra países. Por ello en su honor, “Ekecheiría, Juego Limpio” lleva el mensaje de paz y convivencia pacífica, de respeto y amistad entre los pueblos y naciones y finalmente de la excelencia que representan los atletas.

Clemencia Anaya Maya

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